Wednesday, October 11, 2006

Y ¿DÓNDE ESTÁ MI SELECCIÓN DE EUSKADI? ¿NO HABÍA UNA PARA TODOS? ¿NO ERA ESTO UN PARTIDO DE FÚTBOL?

Comentaba un militante del PP en el programa al que yo asisto semanalmente como tertuliano político, en lo referente al partido Cataluña-Euskadi, que si yo pensaba en un principio que ese partido no estaba, ni debía estar hecho para ser reivincicación política de selección independiente, o incluso de independencia, que probablemente debido a mi edad (21 años) era un inocente y vivía en la utopía. (a eso se le añadió la ferviente defensa de los nacionalistas de la reivindicación política del partido por la negación de SU selección, que olvidan, que también debería ser mía). 

Y si, es cierto, que me llamaran inocente, de un modo tan descortés, me sentó tan mal que no supe reaccionar del todo bien: Es eso es a lo que precisamente tanto fervientes nacionalistas vascos, como fervientes nacionalistas españoles juegan para sobrevivir.

Primer punto, el problema no es que a los 21 se sea un idealista utópico. El problema es que muchas veces los “más adultos” por falta de agallas converten ideales legítimos en utópicos como excusa para decir que esos ideales son imposibles. Por falta de agallas o porque les interesa. (si pretendía ofenderme, yo no tengo que demostrar mi responsabilidad con 21 años a nadie, aunque es cierto que me gustaría haber conocido la suya a los 21). 

Y mi ideal legítimo, era aunar las posiciones de todos. No las mías. Pero como parece que al defender las que creo que son de todos, la gente piensa que parto de ahí y revindica más  y más. Y me arto de explicar, que lo que yo digo, no es propiamente lo que opino para mi, sino a lo que creo que todos hemos llegado en común. Porque para eso estoy en política señores, no para convertir Bilbao o Euskadi en lo que yo crea, sino para ser uno más de los que crea una Euskadi entre todos, y no creo que ese sea un ideal utópico. Si es utópico, es porque algunos quieren que sea imposible, porque algunos para sobrevivir, tienen que segmentar, segregar.

Y si, esto tiene relación con Euskadi y Cataluña. Para mi pesar, todos dicen que el partido fue una fiesta reivindicativa y pacífica de una selección propia. Y me llena de tristeza, porque entonces, yo no quiero una selección de Euskadi que, que nadie dude que defiendo fervientemente, si lo único para lo que juega es para reivindicar una selección independiente y ya de paso la opresión del Estado al derecho de autodeterminación del pueblo vasco. 

Y no me representa, primero porque yo defiendo la necesidad que tiene la selección española de nutrirse de la gran cantera de jugadores vascos que tiene (a pesar de que ahora haya una crísis en toda la liga española). Y segundo, y probablemente lo más importante, el legítimo derecho de reivindicar la independencia, no debe minar el deporte. Que cada uno defienda lo que quiera cuando va a ver a Euskadi, pero que no me cuenten que la premisa y la razón del partido es la reivindicación, porque entonces estamos segmentando una selección para una parte de la sociedad. Aunque no se de qué me estraño.

Y claro, nacionalistas de un bando y de otro, se nutren bajo la misma premisa creada. “Esto está mal porque es un acto reivindicativo y no una fiesta deportiva”, o “esto está bien porque es un acto reivindicativo de no se que derechos divinos”. Claro, y yo soy el inocente, por tener 21 años y pensar que quizás los “mas mayores” algún día tengan arreglo ante tanta gilipollez congénita de una sociedad, que en cuanto a ponerse de acuerdo, es necia, utilitarista y maquiavélica (“El fin justifica los medios”) 

Porque se hacen ambos nacionalismos el juego. “Que tu no me das una selección propia”, “que tu sólo pides la independencia y odias España”. Pero ¿no estabamos intentando jugar al fútbol?

Y que cada uno, allá cada cual, defienda el sentimiento que quiera. Que el sentimiento es muy suyo, muy personal y muy legítimo, y más en el deporte. Pero las decisiones de independencia, son políticas, por lo tanto, discutamos y debatamos la politica en los parlamentos, en los congresos. No en un partido de fútbol que yo quería ver y animar, y se ha convertido, políticamente hablando en un error de libro, porque ha marginado a una parte muy importante que tiene todo equipo de fútbol, a casi la mitad de su aficción, por entender, que el sentimiento de vasco, no tiene porque ser un sentimiento independiente al sentirse español, o al ser español.

Yo reivindico mi posicion centralista (y eso que soy de izquierdas), de que el fútbol debe de ser siempre una fiesta, en la que cada uno después puede revindicar lo que quiera, pero no debe partir el fútbol desde la premisa de la reivindicacion, porque matamos al deporte. 

Y es lo poco de deportivo que nos queda en el negocio del deporte, el poder unir aficiones. Y al final, si todos somos extremistas y sólo defendemos lo nuestro, terminaremos, unos reivindicando una selección vasca de jugadores que se sientan tan vascos como españoles,  otra selección vasca de jugadores que se sientan vascos, y una última selección de jugadores que se sientan euskaldunes (entiéndaseme, nacidos en las siete provincias). Y ese día, veremos por fin, la gran fiesta de los mendrugos reivindicadores políticos (de todo tipo): Triangular, Euskadi occidental, contra Euskadi oriental, y contra Euskal Herria.

Y ese día, cuando tengamos el nivel de Groenlandia y de Andorra en la lista mundial de selecciones diréis: “me gustaría venir a poder ver un partido de fútbol”.

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Posted by Alain Coloma in 10:37:24 | Permalink | No Comments »